jueves, 19 de julio de 2012

El día que fue robada la obra maestra de Leonardo

En 1911, nada menos que seis norteamericanos pagaron cada uno 300.000 dólares por la Mona Lisa,convirtiéndose cada uno en el orgulloso poseedor de algo que no era más que una hábil falsificación.
Los seis cuadros eran obra del maestro de falsificadores YvesChaudron.
           Lo que hizo creer a los ricos norteamericanos que poseían la obra original fue el hecho de que el retrato ejecutado por Leonardo de Vinci  había sido robado aquel año de Louvre,en París.
      Culminaba así una serie de falsificaciones de obras de arte que habían iniciado en los albores del siglo un supuesto marqués Eduardo de Valfierno y su cómplice, Chaudron.
           Valfierno había emprendido su carrera vendiendo obras de maestros antiguos falsificadas a ricas viudas argentinas. Los ofrecía como legados que las viudas podían hacer colgar en las iglesias. Chaudron, antigo restaurador de cuadros, se había especializado en copiar obras de Murillo.
            Cuando la pareja hubo saturado la Argentina de falsos Murillos  se trasladó a la capital de México, donde Valfierno perfeccionó su técnica de ventas.
  
Valfierno empezaba por colocar a hurtadillas  una copia de Chaudron  tras el marco del cuadro original. Luego, el presulto comprador era llevado a la galería, donde se le mostraba la pintura y,cuando nadie miraba se le invitaba a marcar el cuadro por detrás.
            De esta suerte, se le decía, que podia estar seguro de que el cuadro que finalmete se le entregaba era  el que había visto colgado en la galería. En realidad, lo que había marcado era el reverso de la copia de Chaudron.

Valiendose de los mismos procedemientos, Valfierno comenzó a operar en la venta de cuadros "robados" en el Louvre. Esta vez entregaba a sus clientes documentos  falsos extendidos con menbrete del Museo de Louvre, en los que se revelaba confidencialmente que la obra maestra había sido robada y sustituida por una copia.
          Al cabo de tres años, Valfierno, Chaudron y tres "ganchos" con los que se habían asociado lograron convencer a un americano que podían robar la Mona Lisa para él, y le entregaron una de las hábiles copias de Chaudron. Este primer triunfo otorgó a la banda tal confianza que decidieron vender toda una serie de Mona Lisas... y robar el original.
        Valfierno reclutó a un pobre maleante italiano, Vicenzo Perugia, que había trabajado de vidriero en la fabricación de un marco acristalado para proteger a la Mona Lisa y que sabia exactamente la forma en que estaba colgado el cuadro.
El lunes 12 de agosto de 1911, día en que el museo queda cerrado al público para su limpieza, Perugia y dos cómplices se vistieron de obreros, Después de pasar la noche anterior escondidos en un cuarto trastero, se dirigieron tranquilamente al Salon Carré, se apoderaron del retrato, que pesa ocho kilos, y se marcharon.
        Durante los meses siguientes, seis compradores norteamericanos entregaron respectivamente 300.000 dólares, convencidos  de que poseian el original.
        Pero la banda no obtubo ningún dinero de la auténtica obra maestra. Perugia se la robó a sus cómplices  y,en noviembre de 1913, se la ofreció a un comerciante florentino en obras de arte. El merchante entró en sopechas,Perugia fue capturado y encarcelado y el cuadro volvió al Louvre.  
                                                                                                                                 
                                                                                                                         IMPOSTURAS, ESTAFAS Y FALSIFICACIONES.


1 comentario:

Sergio DS dijo...

Todavía no he estado en persona frente a esta maravilla. Sé que ese día me emocionaré.