domingo, 6 de mayo de 2012

MUSEO SOUMAYA


El museo Soumaya, inaugurado en 2011  como ícono de la cultura en México, fué visto por muchos de nosotros- principalmente en internet- en su proceso constructivo y en sus renders, en donde se mostraba un imponente romboide extruído, rodeado de un gran jardín, al fondo contrastaba el cielo y por ahí a lo lejos los nuevos edificios de Plaza Carso.

Contrario a estos renders, las avenidas, edificios y centros comerciales de la zona dejan ver muy poco del museo, descubriéndolo hasta que prácticamente estas frente a el.
Las formas arriesgadas de este nuevo museo diseñado por Fernando Romero, y la bien montada piel de 16 mil hexágonos de acero, invitan rápidamente al usuario a entrar para descubrir los espacios que alberga en su interior.


La primera impresión: El vestíbulo, un área grande con una pequeña escultura, o así pareciera desde la entrada, al acercarnos nos encontramos con El pensador de Rodin- escultura de gran tamaño, dentro de un espacio de enormes dimensiones.

Se empieza a ascender al edificio, y la obra religiosa abarca la primera sala, siendo este el tema de gran parte de las piezas de las siguientes salas. Cabe mencionar que como arquitectos y usuarios de un espacio, tal vez se podría decir que nos dejamos llevar por el ojo crítico y no somos tan objetivos, sin embargo en la manera de desplazarse en el espacio de todos los usuarios - los que me acompañaban y los que no- observé, esta forma de "hechar un vistazo" a la sala y " apurarse porque nos falta subir otra rampa".




El pintar los muros de blanco y el aislamiento al exterior invitan sí a ver la obra expuesta, pero también empiezas a necesitar un descanso visual en el recorrido. En sí, el trabajo entero del interior, se lo llevó quien montó el tablaroca y el tablacemento, ya que no hay un solo muro que no se vea con un mal acado hecho de este material.

La falta de detalle en el interior, se puede observar también en la colocación de la loseta, la distribución de las luminarias y la carencia de diseño de mobiliario para el usuario.

La última rampa, es menos oscura y larga que las anteriores, el tan esperado último nivel te lleva a un espacio bastante frío, con una estructura al estilo Bodega Aurrerá, tablaroca por aquí y por allá, extinguidores en el piso como en el resto del museo, hacen que el visitante heche el último vistazo y se tome la foto del recuerdo.


A poco más de un año  de su inauguración, el museo - ahora de paredes sucias, muestra muchas carencias y me hace pensar que tal vez este edificio funciona más como gancho para los millonarios que adquieran un departamento en Plaza Carso.


El lenguaje del exterior del edificio, no concuerda con su interior, una gran escultura puede ser el gran legado de un poderoso, pero dignifica poco el oficio del arquitecto.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No critiquen si no han hecho nunca un edificio, y más de este tipo. Se supone que deben ser críticas positivas, qué cosas o qué experiencias buenas te deja, no este tipo de comentarios...

Anónimo dijo...

Yo lo visite y esta precioso pero a la gente nunca la van a tener conforme con nada , felicidades...

Anónimo dijo...

Creo que en sí, este museo es una obra arquitectónica de calidad, un excelente diseño y sin duda un icono a la ciudad. Si no conocen de arquitectura y solo se basan en "su experiencia" no critiquen.

Anónimo dijo...

Una crítica parte de la neutralidad, este edificio tiene un gran aporte formal al lugar, pero la sus acabados no son de calidad. Coincido con la crítica

Anónimo dijo...

La arquitectura no se trata de hacer solo edificios irónicos, no basta con diseñar una forma extravagante sin responder a otras igual o más importantes que la morfología. El edificio en sí es impresionante, la forma es majestuosa y desde un punto de vista estructural es interesantísimo, sin embargo, las cuestiones funcionales dentro de la obra son ampliamente criticables. Creo que basta con decir que es un edificio al que no le entra un sólo rayo de luz i no es por el último nivel y la puerta de entrada, y las rampas no son aptas ni siquiera para aquellos a quienes no nos cuesta trabajo subir escaleras. Si no se han dado cuenta de muchos errores que tiene el edificio basta con darse una vuelta y tener una mirada mas crítica. Tomen en cuenta otros museos que tienen calidades extraordinarias tanto en la construcción como en su funcionamiento, hay muchos buenos ejemplos en la ciudad.